
Era una especie de oquedad, no llegaba a una cueva, debajo de una piedra. Rodeada completamente por la vegetación. Estábamos empapados y nos metimos como pudimos, estrechándonos bien para aprovechar el diminuto espacio donde no te mojabas. Cubiertos por la sombra del bosque. Entonces ocurrió. Estábamos tan pegados el uno al otro, sentía el...





